Durante este 2023 hemos visto cómo la Inteligencia Artificial ha avanzado, y por ello ha sido protagonista de numerosos debates en torno a su aplicación en la escritura, la narrativa y la literatura. Ha tenido un papel importante en la programación de congresos, ferias y festivales literarios.

Produce una preocupación creciente tanto a escritores como editores debido a que ya es capaz de producir literatura y ensayos como si de un ser humano se tratase. En este año, uno de los episodios que más ruido ha hecho en el mundo literario ha sido la demanda colectiva de una veintena de escritores a la empresa OpenAI.

Es sin duda uno de las cuestiones que presenta más incertidumbres, expectación e interrogantes. Mientras hay quienes ven en la IA una herramienta para facilitar y mejorar el proceso de escritura, otros temen por la creatividad de los textos, y se preocupan por la posibilidad de que su desarrollo suponga el remplazo de los escritores humanos.

Inteligencia artificial en el mundo del libro y la literatura

El mito que ha desvelado a los escritores ya está aquí. El asomo de la profecía autocumplida de la inteligencia artificial (IA) como autor ha encendido las alarmas en el mundo del libro al traspasar las fronteras reservadas a la ciencia ficción ante la hibridación, mestizaje y/o transversalidad de la evolución infinita del libro que busca la fusión de los mundos analógico y digital. La razón de la alarma es que no solo se trata de asuntos artísticos y estéticos, sino éticos y filosóficos. Es un momento de incertidumbre que va al corazón de todo esto al hacer que se reconsidere el propio sentido del arte, su función, la autoría y el papel del ser humano en la creación.

Todo son dudas, preguntas, indignaciones, temores, sombras, debates… Tanto que ya hay un manifiesto en favor de la regulación de obras basadas en inteligencia artificial.

Varias grandes empresas aceleran la investigación de esta tecnología con diferentes modelos. Uno de los que evoluciona más rápido es el conocido como ChatGPT, de Open AI, un prototipo de chatbot creado en 2022 especializado en lenguaje y diálogo de aprendizaje.

Este nuevo estadio en la metamorfosis del libro en su fusión dual, analógica y digital, empezó en la década pasada con la eclosión de búsquedas en sus formas de contar y en sus formatos para adaptarse a las nuevas y futuras sensibilidades.

Los primeros pasos de la inteligencia artificial son claros y con opiniones diversas (apocalípticos e integrados) ante la convivencia de obras creadas por el ser humano y las surgidas de la tecnología:

La IA aumentará su presencia en la industria editorial en procesos de gestión y de la cadena del libro donde casi todo son parabienes, desde corrección de textos y consejero de estructuras literarias a voces para audiolibros, hasta el famoso big data.

La IA ha empezado ya como ente-autor de creación literaria, por imitación. Pueden copiar un estilo o historia, pero siempre bajo contenido preexistente, no desde cero.

Su función de la inteligencia artificial como ente-autor original parece lejos al carecer de la complejidad del cerebro humano. ¿Cuántas interfaces necesita el programa?

La IA acelerará y ampliará las búsquedas de formas transversales que ya se usan para llevar al libro a otro estadio con recursos como el audiolibro, el videojuego, la música, el podcast y el cine, por ahora. «Lo que se busca es la incorporación de más sentidos y que la persona tenga una experiencia lectora más allá de la tradicional con elementos extra en una misma obra que jueguen con los sentidos. El papel seguirá existiendo, pero la mayor parte de las novedades tienen que ver con las posibilidades que ofrece el mundo digital-IA. Por otro lado, el libro dará la opción al usuario de ser leído en diferentes formatos. Si se compra una edición impresa por algún euro más podrá obtener la versión digital, el audiolibro, el videojuego y demás posibilidades», explicó WMagazín en 2020 en el artículo El futuro de la industria editorial en diez claves: de los libros transmedia al Big data como editor.

Y hay más aplicaciones y servicios que ofrece y ofrecerá la IA. «El libro seguirá su metamorfosis como una obra de múltiples formas en infinita construcción. A partir de la palabra escrita o imágenes que ofrece la experiencia lectora, el libro incorporará toda clase de vivencias alrededor», explicó WMagazín en el artículo antes citado.

Para explorar estos primeros segundos del amanecer en el territorio de la inteligencia artificial, WMagazín invitó a reflexionar a escritores como el Nobel de Literatura 2021 Abdulrazak Gurnah, la ganadora del Booker 2019 Bernardine Evaristo, al autor francés Jean-Baptiste del Amo y a la escritora colombiana y profesora de literatura Carolina Sanín; a editoras como Pilar Álvarez, de Alianza; a la mexicana y socióloga de la Cultura Consuelo Sáizar de la Fuente, al historiador inglés de las emociones Richard Firth-Godbehere; a los especialistas en tecnologías emergentes Javier Celaya y al investigador en narrativas sobre Inteligencia Artificial Pablo Sanguinetti; a un experto en música donde ya saben lo que es la colonización tecnológica: al director del Departamento de Música Clásica en la Universidad de Liverpool Michel Spitzer; y, finalmente, a la propia inteligencia artificial.

Unos desmontan mitos y leyendas alrededor del tema, algunos expresan sus miedos, varios formulan preguntas inquietantes, otros plantean alianzas y todos se muestran expectantes ante lo desconocido.

¿O es la inteligencia artificial un regalo más de Prometeo para favorecer a los seres humanos en su creación de las artes?

El camino de la humanidad está sembrado de ayudas y complicidades tecnológicas que al principio fueron satanizadas, dejaron un reguero de interrogantes, pero los artistas y el mundo las asumió. Lo fue en su momento la cámara oscura para los pintores… Lo fue el auto-tune en la música… Lo fue la imprenta, la máquina de escribir, el computador… El ser humano siempre busca ir un paso más allá en su juego de querer ser Dios.

WMagazine

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