La irrupción de la inteligencia artificial agéntica se perfila como una de las principales transformaciones tecnológicas en el Perú durante el año 2026, marcando un cambio sustancial en la forma en que las organizaciones operan y toman decisiones. A diferencia de las herramientas de inteligencia artificial tradicionales, que requieren instrucciones constantes, la IA agéntica se caracteriza por su capacidad de actuar de manera autónoma, planificar tareas complejas y ejecutarlas sin supervisión permanente, lo que la convierte en un verdadero “agente digital” capaz de cumplir objetivos definidos por los usuarios. Este salto tecnológico representa el paso de una inteligencia artificial que asiste a otra que ejecuta, consolidando una nueva etapa en la automatización de procesos tanto en el sector público como en el privado.

En el contexto peruano, diversos análisis coinciden en que el 2026 será el año de consolidación de esta tecnología, impulsada por un entorno digital en crecimiento y por un marco normativo que busca ordenar su desarrollo. El país ha comenzado a posicionarse en la región en materia de adopción de inteligencia artificial, ubicándose entre los primeros en América Latina en integración de estas herramientas, aunque aún enfrenta retos en infraestructura y capacitación. En este escenario, la IA agéntica emerge como una oportunidad estratégica para acelerar la transformación digital, mejorar la competitividad empresarial y optimizar los servicios del Estado, especialmente en un contexto donde la digitalización se vuelve clave para el crecimiento económico.

Uno de los sectores donde la IA agéntica tendrá mayor impacto es el comercio y las pequeñas y medianas empresas, que podrán incorporar agentes inteligentes capaces de gestionar ventas, atender clientes en tiempo real y automatizar procesos administrativos. Estos sistemas pueden interactuar con usuarios a través de plataformas digitales, responder consultas, generar cotizaciones y realizar seguimientos de manera continua, reduciendo costos operativos y mejorando la eficiencia. La posibilidad de contar con asistentes virtuales que operan las 24 horas del día representa una ventaja competitiva significativa para negocios que buscan ampliar su alcance sin incrementar sus recursos humanos

En el ámbito de la salud, la IA agéntica también abre nuevas posibilidades, especialmente en la gestión de información médica, la atención al paciente y la investigación científica. Sistemas basados en múltiples agentes pueden analizar grandes volúmenes de datos clínicos, identificar patrones y apoyar en la toma de decisiones médicas, reduciendo tiempos de diagnóstico y mejorando la calidad del servicio. A nivel global, ya se han desarrollado plataformas capaces de procesar información científica y priorizar tratamientos en cuestión de segundos, lo que anticipa un escenario en el que la medicina peruana podría beneficiarse de estas tecnologías para optimizar recursos y ampliar la cobertura de atención.

La educación constituye otro de los campos donde la IA agéntica promete generar cambios profundos, al permitir la creación de tutores virtuales capaces de adaptarse al ritmo de aprendizaje de cada estudiante. En el Perú, ya se han desarrollado iniciativas que utilizan inteligencia artificial para convertir contenidos académicos en experiencias interactivas, lo que podría evolucionar hacia sistemas autónomos que acompañen al estudiante en su proceso formativo. Estos agentes pueden responder preguntas, recomendar materiales y evaluar el progreso, contribuyendo a una educación más personalizada y accesible, especialmente en regiones donde el acceso a docentes especializados es limitado

Asimismo, el sector público y los servicios financieros se perfilan como espacios clave para la implementación de la IA agéntica, al permitir la automatización de trámites, la atención ciudadana y la detección de fraudes. Los agentes inteligentes pueden gestionar procesos administrativos completos, desde la recepción de solicitudes hasta su resolución, reduciendo tiempos de espera y mejorando la transparencia. En el ámbito bancario, ya se están implementando sistemas que combinan inteligencia artificial y asistencia humana para orientar a los usuarios en la contratación de productos, lo que evidencia el potencial de esta tecnología para mejorar la experiencia del cliente y optimizar la gestión institucional.

Finalmente, la expansión de la IA agéntica en el Perú plantea tanto oportunidades como desafíos, especialmente en lo relacionado con el empleo, la ética y la regulación. Si bien estos sistemas pueden aumentar la productividad y liberar a los trabajadores de tareas repetitivas, también generan preocupación sobre la sustitución de ciertos puestos laborales y la necesidad de nuevas competencias digitales. En ese sentido, expertos coinciden en que el desarrollo de esta tecnología debe ir acompañado de políticas de formación, supervisión y gobernanza que garanticen su uso responsable. Así, la IA agéntica se perfila no solo como una herramienta tecnológica, sino como un elemento central en la redefinición del modelo productivo y social del país en los próximos años.