En un momento en que las economías buscan nuevos motores de crecimiento más allá de los recursos naturales y las manufacturas tradicionales, la cultura ha emergido como un actor central del desarrollo en América Latina. Bajo esta premisa, el festival Voces por Nuestra Región: Cultura que mueve el mundo, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), reunió recientemente en Panamá a más de 100 expertos provenientes de diversos sectores creativos, académicos, empresariales y gubernamentales, con el objetivo de analizar y potenciar el papel de la cultura como factor estratégico de transformación económica y social.

Realizado en un ambiente de diálogo y cooperación regional, el evento destacó que América Latina posee un patrimonio cultural milenario —desde tradiciones ancestrales hasta expresiones artísticas contemporáneas— que no solo identifica a sus pueblos, sino que también se ha convertido en un activo económico de gran potencial. Vestimenta, música, gastronomía, artes visuales, cine, diseño y moda han trascendido las fronteras nacionales y encuentran audiencias globales cada vez más amplias.
Expertos participantes subrayaron durante el festival que la cultura ya no es vista únicamente como un “arte por el arte”, sino como una industria creativa con impacto en empleo, turismo, exportaciones y educación. Señalaron que sectores como la moda —que toma inspiración de iconografías indígenas, colores y técnicas textiles tradicionales— han logrado posicionarse en mercados internacionales, generando cadenas de valor que sostienen a artesanos, diseñadores y emprendedores locales.

La creatividad, dijeron los panelistas, opera como un puente entre lo ancestral y lo contemporáneo, permitiendo que expresiones culturales se conviertan en marcas regionales capaces de competir en plataformas globales. Este proceso, señalaron, requiere apoyo institucional, infraestructura digital, financiamiento accesible y una articulación coherente entre el sector público y el privado, para que la cultura no solo inspire, sino que también genere ingresos sustentables.
Durante el evento, se presentaron múltiples casos de éxito donde comunidades originarias han logrado posicionar su producción cultural en mercados de exportación, según datos compartidos por CAF. Dichos ejemplos confirman que cuando las políticas públicas acompañan iniciativas creativas con capacitación y acceso tecnológico, los resultados pueden traducirse en crecimiento, inclusión y cohesión social.

La participación de sectores tan diversos como el cine, la música, la moda y la artesanía evidenció que la cultura es transversal: impacta desde la identidad hasta los balances contables de pequeños emprendimientos y grandes industrias culturales. En un mundo postpandemia donde los modelos de desarrollo tradicionales se encuentran tensionados, América Latina parece encontrar en su riqueza cultural una ventaja competitiva para posicionarse en la economía global.
El festival “Voces por Nuestra Región” no solo celebró las expresiones culturales de la región, sino que también aseguró que el verdadero desafío será convertir la creatividad en políticas públicas sostenibles, visión estratégica de largo plazo y espacios de cooperación regional que fortalezcan el talento local y faciliten su proyección fuera de las fronteras.
Así, de lo ancestral a las pasarelas contemporáneas, de las antiguas ceremonias a los estudios de grabación digitales, la cultura latinoamericana se perfila como un motor económico real y dinámico capaz de mover no solo comunidades locales, sino también la percepción global de una región que se reinventa, producto de su historia, su diversidad y su creatividad.




