Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial

El 25 de mayo se publicó Magnifica Humanitas, la primera carta encíclica del Papa León XIV, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. El texto propone un discernimiento sobre el cambio de época en curso y llama a la comunidad eclesial y civil a poner en el centro la dignidad de la persona, para que el progreso técnico no reduzca al ser humano a función, dato o prestación.

La encíclica abre afirmando que, ante las “res novae” de nuestro tiempo, la humanidad se encuentra en una encrucijada entre “levantar una nueva torre de Babel” y “edificar la ciudad santa”, es decir, entre una lógica de autosuficiencia y poder y un camino de responsabilidad compartida y comunión. En esta perspectiva, la Doctrina social de la Iglesia se presenta como un pensamiento vivo, capaz de leer la historia a la luz del Evangelio y de ofrecer principios para pensar, criterios para discernir y orientaciones para actuar, sin sustituir las competencias políticas e institucionales.

En el corazón del documento está la visión relacional de la persona: creada a imagen del Dios trinitario y llamada a la comunión. De ahí deriva una dignidad que precede toda valoración funcional y que fundamenta los derechos humanos, comenzando por el derecho a la vida. La encíclica recuerda así los principios del bien común, del destino universal de los bienes (incluidos los digitales), de la subsidiariedad y de la solidaridad, orientándolos hacia el horizonte del desarrollo humano integral.

Se dedica una atención particular a la relación entre técnica, poder y persona humana. La inteligencia artificial es reconocida como una herramienta capaz de beneficios reales, pero el texto advierte sobre el paradigma tecnocrático y el riesgo de nuevas formas de dominio, desigualdad y control, especialmente cuando la IA entra en procesos de decisión que afectan a la vida, la reputación y el acceso a oportunidades. Se reafirma, además, la diferencia entre inteligencia humana e inteligencia artificial, que no conoce desde dentro la experiencia del cuerpo, la alegría y el dolor, el trabajo, el amor y la responsabilidad.

El título completo del documento es Magnifica Humanitas: Sobre la protección de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. La encíclica tiene 85 páginas y está dividida en una introducción, cinco capítulos y una conclusión.

La reflexión se centra luego en tres ámbitos decisivos para “custodiar lo humano” en la transformación digital: la verdad, el trabajo y la libertad. En el ecosistema digital, la calidad de la comunicación pública está ligada a la confianza social y requiere educación crítica y responsabilidad. El trabajo, como vía ordinaria de participación y dimensión de la dignidad, no puede sacrificarse a una lógica en la que las personas deban adaptarse a la velocidad de las máquinas. La libertad, por último, es también una cuestión pública, amenazada por dependencias y por nuevas formas de control basadas en la recopilación masiva de datos.

En la confrontación entre la cultura del poder y la civilización del amor, la encíclica denuncia el creciente vínculo entre tecnología, poder y violencia, reafirmando que no existe algoritmo capaz de hacer moralmente aceptable la guerra. Como alternativa, propone una civilización del amor fundada en la justicia, la fraternidad y el diálogo, con la mirada de las víctimas como criterio de juicio y la diplomacia como camino ordinario para la construcción de la paz.

La presentación de la encíclica concluyó con un discurso del Pontífice, quien recordó cómo su predecesor León XIII, 135 años atrás, quiso observar “la situación de las familias obreras desarraigadas y las nuevas formas de pobreza generadas por la rápida transformación industrial”, comprendiendo que “la Iglesia no podía permanecer indiferente ante un momento crucial que amenazaba la dignidad humana”. De esa observación nació la encíclica “Rerum Novarum”. Hoy, al observar el mundo contemporáneo, caracterizado por el uso de la inteligencia artificial, incluso en la guerra, nació Magnifica Humanitas. “La inteligencia artificial exige ahora ser desarmada, liberada de la lógica que la transforma en un instrumento de dominación, exclusión y muerte”, afirmó León XIV, haciendo hincapié en la importancia de reconstruir, no solo reemplazar, sino “reparar los lazos, restaurar la confianza y reavivar la esperanza en el futuro”.

Una última invitación a seguir el ejemplo de María: “Os invito a acudir a nuestra Madre María: que ella nos enseñe a reconocer la verdadera grandeza de cada hombre y mujer en el amor y el servicio al Señor, dando fruto en la gran empresa que hoy encomendamos a su gracia, permitiendo que la civilización del amor madure en la historia y en todos vosotros”

La encíclica Magnifica Humanitas está disponible en el sitio web del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral: https://www.humandevelopment.va/it/magnifica-humanitas.html, donde se encuentran el texto completo, infografías y el kit pastoral. OFM