El director de la Escuela Profesional de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, Ángel Santillán Leaño sostuvo que las escuelas deben fortalecer la comprensión y el comportamiento lector, no limitarse a imponer lecturas. También señaló que numerosas tesis universitarias sobre competencia lectora todavía no llegan a las aulas.
Una mediación deficiente de la lectura puede generar rechazo hacia los libros en lugar de formar lectores, advirtió Ángel Santillán Leaño, director de la Escuela Profesional de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán. El docente sostuvo que las metodologías aplicadas en las aulas deben ayudar al estudiante a comprender, disfrutar y asumir voluntariamente la lectura. Santillán señaló que Huánuco se encuentra entre las regiones con bajos niveles de comprensión lectora y consideró que el problema interpela especialmente a las instituciones que forman docentes. No respaldó una cifra específica durante la entrevista, pero centró su diagnóstico en la calidad de la mediación pedagógica y en la necesidad de revisar permanentemente el currículo. “Quizá las escuelas están formando no lectores”. El director cuestionó que la enseñanza pueda reducirse a exigir la lectura de textos sin acompañar al estudiante durante el proceso de comprensión. “No sé si se ha perdido o no sé si no se ha adquirido. Hay un pensador que dice: así como se forman lectores, se forman también los no lectores, y a veces, de manera inconsciente, quizá las escuelas están formando no lectores”, declaró.

Santillán advirtió que determinadas metodologías pueden producir el efecto contrario al buscado. “Lejos de motivar, de hacer que los estudiantes se acerquen voluntariamente a los libros, quizá con alguna metodología no los estamos motivando, sino los estamos espantando de los libros”, señaló. A su juicio, la formación debe trabajar dos dimensiones: que el alumno se aproxime voluntariamente a la lectura y que ese acercamiento le permita comprender y enriquecerse con el texto. Plantea revisar el currículo y promover pensamiento crítico Santillán afirmó que el currículo nacional debe modificarse de manera constante a partir de las necesidades de la sociedad, y del tipo de ciudadano que el país busca formar.
Santillán Leaño señaló que, aunque el sistema educativo declara como objetivo desarrollar personas críticas y reflexivas, corresponde evaluar de qué manera se trabaja el razonamiento, la creatividad y el pensamiento crítico dentro de las aulas. También se mostró a favor de fortalecer la competencia investigativa desde los primeros años de formación. Para el docente, lectura e investigación no son campos separados, porque comprender, formular preguntas y contrastar información forman parte del desarrollo intelectual del estudiante.
Respecto de las redes sociales, evitó considerarlas únicamente como distractores. Sostuvo que también pueden emplearse como herramientas pedagógicas si se incorporan mediante estrategias orientadas a desarrollar competencias. Comprender es clave para construir el hábito El docente explicó que una persona difícilmente desarrollará el hábito lector cuando la lectura se convierte en una experiencia frustrante. “El estudiante intenta leer y no entiende lo que lee. Y cuando uno intenta leer y no entiende lo que lee, por supuesto que no va a construir un hábito de lectura. Por lo contrario, va a construir una aversión hacia los libros”, manifestó.
Santillán sostuvo que el profesor debe acompañar ese proceso mediante preguntas, explicaciones y estrategias que ayuden a identificar las ideas principales. Ese trabajo, añadió, exige que quienes se forman para ejercer la docencia desarrollen la capacidad de acercarse al estudiante y detectar cuándo no está comprendiendo.
El director también indicó que la competencia lectora no debe medirse únicamente por la respuesta a una prueba. La mediación, dijo, debe contribuir a formar un “comportamiento lector” capaz de mantenerse fuera del aula y durante la vida adulta. Tesis universitarias todavía no llegan a las aulas El director reconoció una brecha entre la producción académica y la práctica escolar. Explicó que numerosos estudiantes de Lengua y Literatura elaboran tesis relacionadas con la competencia lectora, pero sus resultados no se aplican de manera suficiente en las instituciones educativas. “Muchas de estas tesis están orientadas ciertamente al desarrollo de la competencia lectora. Sin embargo, esas tesis no llegan todavía al aula”, declaró. Santillán consideró que las investigaciones universitarias deben probarse en situaciones educativas concretas para conocer su impacto. Añadió que la Escuela Profesional de Lengua y Literatura desarrolla proyectos de responsabilidad social en tres escuelas con el propósito de fortalecer la competencia lectora. El especialista sostuvo que mejorar la comprensión requiere articular la formación docente, la mediación en el aula, la investigación universitaria y metodologías que acerquen al estudiante a los libros sin convertir la lectura en una obligación carente de sentido. Control editorial de la nota 8: permanece condicionada al resultado de la audiencia. Si ya existe una resolución judicial, esa decisión cambia la pepa y debe incorporarse antes de publicar. (Publicado en AHORA)








