“La Mano Dura: Notas sobre deseo, apps de citas y autoengaño es una memoria personal y una reflexión sobre el amor, la ansiedad afectiva y la dignidad en la era de las aplicaciones de citas. Adrián Campos Velit reconstruye el ascenso y la caída de una relación atravesada por ritmos afectivos distintos, confianza herida, redes sociales, mensajes, silencios y la necesidad constante de encontrar respuestas.

A partir de una experiencia personal, el autor explora cómo la tecnología digital puede intervenir en la intimidad, la confianza y la manera en que interpretamos al otro, pero también cómo la incertidumbre puede hacer que una persona termine buscando certezas donde quizá no las hay.

La Mano Dura es una obra de no ficción del autor independiente peruano Adrián Campos Velit. Portada Hispana conversó con él sobre el origen del libro, su proceso de escritura y las preguntas que atraviesan esta historia.”

PORTADA HISPANA.-

¿De dónde surgió la idea principal para  escribir este libro?

Surgió de una experiencia personal. Al principio yo ni siquiera estaba pensando en escribir un libro. Estaba tratando de entender una relación, lo que había pasado, lo que había hecho la otra persona y también lo que había hecho yo. Poco a poco me di cuenta de que todo eso hablaba de algo mucho más grande: cómo vivimos las relaciones ahora, con redes sociales, aplicaciones, mensajes, vistos, silencios y una necesidad constante de encontrar respuestas.

 ¿Hubo un momento exacto o un suceso que detonó la necesidad de contar esta historia?

Sí. Creo que fue cuando me di cuenta de que estaba buscando respuestas en absolutamente todo: una conexión, un mensaje, una historia, una reacción. Llegó un punto en el que entendí que ya no estaba tratando de entender a otra persona, sino que tenía que entender qué me estaba pasando a mí. Ahí empezó realmente el libro.

“¿Dónde conseguir La Mano Dura? La Mano Dura: Notas sobre deseo, apps de citas y autoengaño, de Adrián Campos Velit, está disponible en formato físico y digital. La edición digital puede adquirirse a través de Apple Books. El libro también cuenta con edición en tapa blanda y versión Kindle a través de Amazon.”

¿A qué tipo de lector está dirigido principalmente esta obra?

A cualquiera que alguna vez haya estado esperando un mensaje que no llega. A alguien que haya vivido una relación ambigua, una ruptura, una situación donde no sabía exactamente qué sentía la otra persona o simplemente haya sentido que estaba dando demasiado de sí mismo por mantener algo vivo. No creo que sea únicamente para hombres o para gente que usa Tinder. El fondo es bastante universal.

¿Qué mensaje principal te gustaría que se lleve quien termine de leer la última página?

Que querer mucho a alguien no significa que tengas que perderte a ti mismo en el proceso. Y que hay cosas que simplemente no se pueden convencer, negociar o perseguir. A veces poner un límite también es una forma de quererse.

 

 

 

 

¿Con cuál de los personajes te identificas más y por qué?

Con Fernando, inevitablemente, porque nace de mí y de mi manera de vivir esa historia. Pero tampoco quería construirlo como alguien que siempre tiene la razón. Justamente una parte importante del libro fue mirar también sus errores, su intensidad, sus inseguridades y las cosas que hizo mal.

¿Alguno de los personajes está basado en  una persona real de tu vida?

El libro nace de experiencias, personas y situaciones reales, aunque los nombres, las fechas exactas y determinados detalles identificativos fueron modificados o condensados para proteger la privacidad de quienes aparecen. Fernando y Milagros son nombres narrativos. Para mí era importante contar lo que viví sin convertir el libro en una exposición de otra persona

 

 

 

 

 

 ¿Cuál fue el personaje que más te costó construir o desarrollar a lo largo de las páginas?

Probablemente Milagros. Era muy fácil escribir sobre ella únicamente desde el dolor y convertirla en la villana de la historia, pero no quería hacer eso. Tuve que volver varias veces al texto y preguntarme si estaba narrando algo que realmente había ocurrido, haciendo una inferencia o escribiendo desde cómo me había hecho sentir. Esa diferencia fue muy importante para mí.

¿La historia terminó desarrollándose como la planeaste al principio o los personajes tomaron sus propias decisiones?

En realidad no podía decidir cómo terminaba porque gran parte de la historia ya había sucedido. Lo que sí cambió muchísimo fue mi manera de entenderla. Al comienzo escribía tratando de encontrar explicaciones. Al final terminéescribiendo mucho más sobre mí mismo que sobre la relación.   

 

 

 

 

¿Cuánto tiempo te tomó escribir este libro, desde el primer borrador hasta la versión final?

Fue un proceso de varios meses entre escribir, volver sobre lo escrito, corregir y ampliar partes. No fue sentarme un día y decidir “voy a escribir un libro”. Fue creciendo mientras yo también iba entendiendo mejor lo que había vivido.  

¿Cómo es un día habitual de escritura para ti? 

Fue un proceso de varios meses entre escribir, volver sobre lo escrito, corregir y ampliar partes. No fue sentarme un día y decidir “voy a escribir un libro”. Fue creciendo mientras yo también iba entendiendo mejor lo que había vivido.

 

 

 

 

 ¿Tienes algún ritual o horario fijo? ¿Cómo  lidias con el bloqueo creativo cuando las ideas no fluyen?

No tengo un horario fijo. Y cuando algo no sale prefiero no obligarlo demasiado. A veces dejarlo unas horas o unos días hace que después puedas verlo con mucha más claridad. En este libro, además, muchas veces el problema no era no saber qué escribir, sino decidir qué valía realmente la pena contar.  

¿Qué parte del proceso de edición o corrección te resultó más difícil?

Eliminar cosas. Porque cuando estás escribiendo sobre algo que viviste, cada detalle parece importante para ti. Pero que algo haya sido importante para mí no significa necesariamente que sea importante para el lector. También fue difícil encontrar el equilibrio entre ser honesto y respetar la privacidad de las personas involucradas.

 

 

 

 

¿Qué autores o lecturas han influido más en tu estilo literario?

No siento que haya intentado escribir La Mano Dura imitando a un autor específico. Me interesaba más que sonara como yo realmente pienso y hablo. Prefería una frase sencilla y honesta antes que algo muy elaborado que no pareciera mío. Obviamente todo lo que uno lee termina influyendo de alguna manera, pero este libro nació mucho más de la experiencia que de querer seguir un estilo literario concreto.

¿Qué es lo que más disfrutas de ser escritor  y qué es lo más difícil?

Lo que más disfruto es cuando alguien lee algo que nació de una experiencia muy personal y me dice: “A mí también me pasó”. Ahí te das cuenta de que algo que sentías completamente tuyo en realidad lo ha vivido muchísima gente. Lo más difícil probablemente sea exponerte. Publicar significa aceptar que otras personas van a interpretar algo muy íntimo desde su propia historia.   

 

 

 

 

Si pudieras cambiar algo de la industria o el mundo editorial actual, ¿qué sería? 

Me gustaría que fuera un poco más fácil para un autor independiente conseguir  que su libro llegue a lectores reales. Publicar hoy es relativamente accesible; lograr distribución, visibilidad y espacio en librerías sigue siendo bastante más complicado.

¿Qué consejo le darías a alguien que está escribiendo su primer libro y tiene miedo de publicarlo?

Que no espere sentirse completamente preparado, porque probablemente ese momento nunca llegue. Pero también que no publique por ansiedad. Que lo lea otra vez, que lo corrija, que esté seguro de que puede defender lo que escribió y después lo suelte. Una vez publicado, el libro deja de pertenecerte solamente a ti.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto literario en este momento?

Sí. Estoy trabajando en otros proyectos que siguen explorando relaciones, comportamiento, vínculos y crecimiento personal, pero desde enfoques distintos. La Mano Dura abrió una línea que me interesa seguir desarrollando.   

¿Te gustaría explorar otros géneros diferentes en el futuro?

Sí, totalmente. No quiero quedarme escribiendo siempre sobre rupturas o relaciones. Me interesa escribir sobre comportamiento humano, experiencias personales y temas que me generen preguntas. Incluso me gustaría explorar formatos más narrativos en algún momento.